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Y así, por el arte de su pluma, el Barrioztlán germina, el Barrioztlán retoña, el Barrioztlán florece, el Barrioztlán crece, el Barrioztlán se extiende pues llegó para quedarse y crecer sobre autopistas, tumbar estadios y derribar “apartamentos cancerosos”. "¿Dónde quedaste, Barrioztlán?"
Presentación de la novela Barrioztlán Por Eduardo Barraza Enero 22, 2010
“¿Dónde quedaste, Barrioztlán?”, pregunta una voz desde las páginas de la novela del mismo nombre. El clamor-protesta-suspiro hace eco, salta desde la tinta y el papel, retumba en las esquinas de las calles de las ciudades de dos países, ayer desaparecidas, hoy reedificadas con la destreza de una pluma.
¡Ábranse! que ahí viene El Escriba. Vean cómo con el pigmento de su tinta restaura el Barrioztlán, revive sus voces, vuelve a dar vida a sus personajes. Miren, ya llegan aquí algunos de ellos: El Arte-Mío con su “ruca” Dulce, El Vate, El Mago, El Quirquinchero, atrasito vienen El Saguaro, Doña Saguaro y con ellos su “montón de mocosos”, y “a madres” en su “perrerita” ya viene el Kapellmeister por el “frigüei”.
¡Atrás de la raya! “cholitos”, “batos locos”, y “pintos” que El Escriba está trabajando. Atrás, más atrasito por favor “tecatos”, “desrriñodas” y “pachucos”, que el señor Escriba está levantado muros derribados, mezclando cal y cemento con letras, palabras y recuerdos para reconstruir el barrio, el Barrioztlán; reformando vocabularios que no están en ningún diccionario, reedificando lo destruido, pintando lo descolorido, y reinaugurando la tienda de abarrotes de Franco, el restaurante de Jenny con todo y sus afamadas cucarachas, el taller de Menny y la cantina de Ruperto. Están en lo cierto “jainitas”, “guainitos” y “jomebois”: la música que ya se escucha es del conocido grupo Los Juglares, y el aroma tan sabroso es de unos “Tamalitos de verdá”, cortesía de La Jefita.
¡Ábranse! que ahí viene el Barrioztlán. Adiós profetas del retroceso que trajeron con su “progreso”. “Bórrense” del barrio agentes de mal-bienes raíces que aquí en el Barrioztlán van a brotar de nuevo los maíces. A “cantonear” y a “rolar” por otros rumbos promotores inmobiliarios, se les acabó el negocio de sus mapas arbitrarios. Hasta la vista embotellada autopista. Bienvenido a tu “chante”, Barrioztlán.
“A reír de risa! Se acabó la tristeza! Salió el sol”, pregona por todo el Barrizotlán Saúl Cuevas, pa’ los cuates y los aguacates El Escriba. “Aquí tienen de ‘retachapatrás’ a su querido barrio de donde nunca debieron salir. Párense en esta equina, no importa si están en ‘Terresur’ o en ‘Plasticonia’, vean pasar el tiempo que no existe y regresar al Barrioztlán que si existe”, escribe El Escriba, escribano oficial del Barrioztlán.
Y así, por el arte de su pluma, el Barrioztlán germina, el Barrioztlán retoña, el Barrioztlán florece, el Barrioztlán crece, el Barrioztlán se extiende pues llegó para quedarse y crecer sobre autopistas, tumbar estadios y derribar “apartamentos cancerosos”.
Gracias señor Don Escriba por devolvernos nuestro Barrioztlán. Oiga, mire, qué se toma, qué se le antoja: un picabuchis, o una pitacocha, o si está jurado una gasucia. Véngase, mejor lo invito a comer a Casa López. Súbase a la “carrucha” del Arte-Mío, vámonos “krusin” por el Barrioztlán. “¡Alratobatos!”
© Eduardo Barraza
***Eduardo Barraza periodista y escritor mexicano, editor de la revista Barriozona, y director del Insituto Hispano de Asuntos Sociales. E-mail:
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http://www.barriozona.com/
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