Saúl Cuevas


| BARRIOZTLÁN / Whites Only |
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| Written by Saúl Cuevas (Phoenix, AZ) |
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No me pagaron por la charla ni volvieron a invitarme. Cuando hablé por teléfono solicitando reclamar al director, me dieron muchas vueltas y nunca me comunicaron con él.
Whites Only Me dio, no sé porqué, dedicarme en mis ocios a elaborar un calendario multicultural para uso en el aula. Pasé por alto fechas patrias pero incluí días importantes en distintos países: el nacimiento de un músico, de un pintor o de un loco folclórico, el día del niño, el día de la madre, el día de las flores o de las parteras… Después de jubilarme, en el año X, me encontraba placido tomando fotos de granos de arena para ilustrar mi calendario cuando un maldía me llegó una invitación de una escuela invitándome a dar una charlita sobre el calendario. No me pagaron por la charla ni volvieron a invitarme. Cuando hablé por teléfono solicitando reclamar al director, me dieron muchas vueltas y nunca me comunicaron con él. Comparto algunas efemérides (¿qué les parece la palabrita) celebradas con bombo i platillo en el país Septentrión?: Martes, 24 octubre 1871: Masacre de chinos en Nuestra Señora La Reina de Los Ángeles. Algunos 23 mueren linchados por hordas de racistas enfurecidos. Lunes, 8 mayo 1882: El Chinese Exclusion Act: Prohíbe la inmigración de chinos a Septentrión. Viernes, 15 febrero 1907: El Gentleman’s Agreement: Prohíbe la inmigración de japoneses a Septentrión. Martes, 29 octubre 1929: Viernes negro: Crisis económica. Jueves, 25 mayo 1933: En plena crisis económica el Sr. José Ávila recibió un citatorio de la municipalidad informando: “Hay un barco del gobierno mexicano que saldrá el 30 del mes. Es una oportunidad para repatriarse en un barco de su gobierno” Dos millones fueron repatriados (deportados), entre ellos la ciudadana Tecla X, nacida en Fillmore limonero, 10 años antes, por lo tanto con ciudadanía septentrional. Jueves, 17 junio 1954: Inicia Operation Wetback: Alrededor de 1.3 millones de mexicanos deportados de Septentrión, bueno al parecer todos los que fueran “Mexican looking”. Jueves, 18 septiembre 2008: Crisis económica. Miércoles, 28 julio 2010… © Saúl Cuevas *** …a gritar, corona en mano, el inevitable triunfo de los nuestros sobre la aguerrida oncena del odiado capitalismo samuelero.
(Nota: A propósito del mundial. Ocho años atrás, en una película que se repite, los ratoncitos verdes, eso es la selección de fútbol de nuestro país, inició bien el torneo, el cuarto partido contra ee.uu. se anticipaba pan comido, comparto una notita que entonces escribí, nunca publiqué.) Alentados por tres jornadas memorables, entre ellas un agarre con el propio vaticano, la temible forza azurri i, con veladora encendida al santonene; nos congregamos de madrugada en el hábitat del cenzontlatolli (juglar ambivalente), en la prospera i alba, Scottsdale, a gritar, corona en mano, el inevitable triunfo de los nuestros sobre la aguerrida oncena del odiado capitalismo samuelero. Nos estrellamos una vez más, cruel decepción tretanual, al enfrentar la realidad que en cuestiones futboleras no le llegamos a los brasileiros ni a los gauchos, quizá una dieta carnívora es mejor es mejor para producir zancas pateadoras que los frijoles, el chile i las tortillas. Feliz estará la compañera, se acabaron las desveladas, al menos que rasil, el casi nuestro, siga su marcha. No hay duda, después de la primera ronda estamos condenados a ser parte de la torcida. Pero ya casi conforme, dejad que las garotas vengan a nosotros, aquí hay pinga (no seáis mal pensados, me refiero a la caçhaca o ron), a moverlo todos al ritmo de samba i narcocorridera, bossa nova i bolerito, sabrosuras todas… (Así fue. La canarinha se llevó los laureles en el 2002, coronas i tecates no escasearon. Al DIA siguiente me encaminé a mis labores i a esperar el 2006 germano para volver a soñar. Llegó el torneo con la misma desilusión. Prontito me vi en el 2010 sudafricano, los mismos resultados, la misma película, pero bueno ya concluyó, a enfrentar las 1070 miserias, no queda otra, a esperar la cosecha de alverjas del 2014 brasileiro.) © Saúl Cuevas *** Nadie usa la mano para meter goles “divinos”. El verdadero jogo bonito Noche calurosa, descanso interrumpido. Aún de madrugada, sin quitarme las lagañas, me planto frente a la tele. Los pericos de la tele no parlan de contratos millonarios ni de desplantes primadonezcos. No hay agresiones entre participantes. No acuden camillas a sacar heridos. Nadie se tira un clavado para intentar engañar al árbitro para que conceda un penal. Nadie usa la mano para meter goles “divinos”. Nadie reclama con aspavientos, ni acosa, ni grita, ni reclama al árbitro. Las camisetas no son escaparates de Madison Avenue. ¿Qué demonios sucede? Acudo al baño, me deslagañó, vuelvo a la tele, me pongo lentes, enfocó: ¡Ah, son mujeres las que suben, bajan, atacan, defienden en juego fogoso pero limpio! © Saúl Cuevas *** Aquí estoy amigos en este desiertote, entre yerbas espinosas, bofetadas i buitres i, por si fuera poco, se acercan los cien días consecutivos de infernal calorón.
Postal del desierto Este año en parte norte del desierto de Sonora, en lo que antes se conocía como la Gran Chichimeca, fue un año muy llovedor. Brotaron yerbas espinosas por todos lados, casi imposible de erradicar pues se aferran y lanzan su raíces a profundidad en éste suelo misero, de rocas volcánicas, caliche, espinos. Entre el diluvio se comentó que un niño menor de diez había ejecutado a su padre, pues a menudo le daba palizas. El hijo llevaba paciente cuenta i cuando recibió la nalgada número mil, decidió tomar venganza, tomó el rifle i mató a su padre i a un testigo de sus castigos. El otro día la desgobernadora i el mormonazo Pierce i el senador McCain en su insaciable ardor de poder i para reelegirse nos propiciaron 1070 bofetadas. Para intentar entender la sinrazón, aproveché el clima fresco antes del inevitable azote de los cien días canículares, rajé por la 60, opté por la 93, torcí en la 89. Afuerita de Yarnell vi a los zopilotes (buitres, auras, gallinazos) esperando la oportunidad. Aquí estoy amigos en este desiertote, entre yerbas espinosas, bofetadas i buitres i, por si fuera poco, se acercan los cien días consecutivos de infernal calorón. A pesar de todo, mezquites, nopales, sahuaros lucen imperturbables, vieron llegar al indio i al guerrero, al conquistador español, al bracero mexicano, a los aventureros intransigentes, con sus religiones desechables, xenófobas…
El otro día recibí un correo en donde me llaman Hijo de Savonarola Valencia, no me insulta pues el nombre del grupo se presta a dobles sentidos picaros, además a palabras necias oídos sordos. Imagino que tampoco incomoda a Pablo, pero es un error malintencionado que en nada mitiga postrer afirmación: que “fue un personaje importante”. El tal Savonarola fue un fundamentalista talibanezco, un personaje nefasto que condenó a la hoguera a gente inocente además de sacrificar en las hogueras de las vanidades obras de arte. Pablo no ha condenado a nadie a la hoguera, ni destruye obras de arte; por el contrario, es un progresista dentro de la Iglesia; no duda en tomar posiciones comprometidas que le pudiesen costar el puesto; además con gentileza nos brinda un espacio céntrico i cómodo, un refugio en estos días de rabia, a donde cualquiera queda invitado a la tertulia semanal, a compartir, escuchar, aprender. Ahí he disfrutado momentos sublimes en compañía de gente pobre pero leal, trabajadora, modesta; de gente que aunque no son letrados ni togados, gusta de cultivarse. ¡Avanzamos Sancho! © Saúl Cuevas *** ...pagué seis con cincuenta por tres formidable tortillas de maíz confeccionadas a mano, lo único memorable de la jornada.
¿Mariscos? Sinaloa Saúl Cuevas dedica al Tito aka Trey Ahora sí, con fuego en las cañerías producto del exceso en la víspera, arrancamos con Tito en busca del elixir (Menudo). Menuda decepción. En nuestro desierto finiquero abundan los locales mexicanos que venden mariscos con la frescura de rocas volcánicas, por lo tanto, los evito. Conste, con los salados (mares) contaminados, langosta o abulón son tan preciados como diamantes; los hijos de la mar de existencia comprometida se cultivan en el artificio. Mas al Sinaloa no fuimos en busca de pez, nos llevó el ansia de pata, tripas i panalillo vacuno: Menudo, el todopoderoso elixir que mitiga la venganza de Baco. Recuerdo un aceptable menudo verde con hierbabuena consumido en el Sinaloa cuando lo albergaba una casucha donde se apretujaban media docena de paisas. Hoy, a un costado se levanta el nuevo resta, una Venus otoñal teñida, fofa, que bien hiciese en limitar su escapadas a noches sin luna: las mismas flores plásticas, la misma pintura regada en sillas i paredes, los mismos adornos i curiositos pintorrojeados por un borracho, las mismas incómodas sillas bajas, la misma ambivalente atención al cliente del aborrecido Mexican Foods: por chips, tortillas duras para una salsa aguada sin espíritu; dos dólares por las azucaradas Mexican sodas, i el fuego tan apreciado por los sinaloenses, el bravo chiltepín,* obligado adorno de toda mesa sinaloense, ausente, cuando reclamé me avententaron uno, sin duda cosecharon décadas atrás; tibio el menudo blanco, malencarado, sin sal, sin sabor: todo en un ambiente frígido por abuso del bramante aire congelado, innecesario en una gentil mañana otoñal. Al menos la cebolla fue picada con propiedad, no a mordidas como suelen. En fin, amigos, pagué seis con cincuenta por tres formidable tortillas de maíz confeccionadas a mano, lo único memorable de la jornada. ¡Fuchi! *Los expertos proponen que el chile chiltepín, tepín, chile mosquito, chile de pájaro, chile silvestre o tecpintle (capsicum annum) es el chile original del que descienden los otros. Las aves gustan comerlo i así lo ha esparcido por muchos rumbos. © Saúl Cuevas *** En otra ocasión fui su chofer y achichincle cuando vino a la finiquera a dar una charla… Compartimos una cebada en un beer garden, hoy desaparecido… Saúl Cuevas recuerda a don Luis Leal Aunque desligado de la academia no olvido la modestia de Don Luis. Supe de él cuando navegaba por el barrio de la literatura mexica chicana, perdido en alguno de los tantos libritos i ensayos que nos regaló. Lo conocí en una tertulia en Santa Barbara: escudriñamos el origen i resbalosos pasos del sublevado, Joaquín sin bandera, sin luz ni destino Murrieta.* Pasamos a Rulfo. Interrumpió un sofista con su atrevida ignorancia, don Luis de dio cuerda, después en voz pausada recordó vaciar caballitos* con el autor de La cordillera, Triste como siempre, lacónico se ha dicho. Aproveché un respiro, lancé la pregunta de los 64 miles,* Se rumorea, respiró, Se rumorea, dijo despacio, Que antes se aplicaban shocks eléctricos para frenar el abuso etílico. Iba a dar un sorbo a la cerveza, pensé, Le rostisaron los sesos a Rulfo, hasta entonces entendí, pues aún con el coco (cerebro) despejado las letras son un martirio. En otra ocasión fui su chofer y achichincle cuando vino a la finiquera a dar una charla en la bullanguera ASU: Compartimos una cebada en un beer garden, hoy desaparecido; Hicimos de segunderos a unos desafinados en el condado del Carmen (un vil mexican foods, no por mexican pero por la food)*; Me regaló una copia de su libro del cuento mexicano… Por allá nos guachamos. *Del poema de Neruda; caballitos son copas especiales para tomar tequila; la pregunta es ¿Por qué Rulfo no escribió después del Llano en llamas?; Se trata de una broma pues a pesar de anunciarla muchas veces, nunca escribió La cordillera; Juego de palabras cantan el Corrido de Gregorio Cortés en un restaurante. © Saúl Cuevas *** Un buen día tuvo la osadía de sembrar teatro en español en estos paramos retrógradas. Admiro su tesón, sin subsidios ni elogios, siempre en busca de un espacio para presentar su visión.
Cada quién su mexicano En Barcelona, París o New York disfrumeditar una incómoda sátira artaudiana, no es novedad. Verla en la Finiquera Fénix Rancho Grande equivale a sacarse la lotería. Verla en el hoyo (bodega vertida en teatrito) con el creativo nombre de Deux ex machina, en una salita surrealista con un puñado de espectadores i cuatro actores que se estorban para desempeñarse; es como atestiguar i compartir un fruto prohibido en una carpa que no se gotea, por estos rumbos nunca llueve. Una noche de noviembre me encaminé al teatrito proletario. Un Elvis chicano, casi bilingüe, fue el maestro se ceremonias. La obra, Cada quién su mexicano, autoría de José Antonio Ocegueda, un teatrero de la carpa de la vida. Un buen día tuvo la osadía de sembrar teatro en español en estos paramos retrógradas. Admiro su tesón, sin subsidios ni elogios, siempre en busca de un espacio para presentar su visión. No hablo de obritas simpaticonas, ni de farsitas gay, ni de complicados hermetismos, ni de “escenas intimas de las vidas de unos cuantos fantoches”; hablo de meditaciones creativas que incomoden i “tengan en nosotros un eco profundo.” En Cada quién su mexicano, José Antonio, asistido por los actores Juan Cuevas, Enrique Vásquez, Samuel Ruvalcaba e Yveth Jaimes vertidos en payasos encalzonados nos llevan de la mano en una exploración del alma mexicana, fértil terreno explorado por, entre otros, Samuel Ramos i Octavio Paz en febriles intentos de encapsular nuestra esencia chichigachuchicantinjosealfredista. Así, entre risas, frente al cruel espejo me auto acusé: de consumista (a propósito del maldito viernes negro que confunde consumir con ser feliz); de hacerme de la vista gorda ante el narco i la corrupción; de guardar cobarde silencio ante el machismo; de sumiso ante el caudillismo. Al final de la función “terápeutica de imborrable efecto” se había efectuado un cambio en mi persona. Endeudado estoy con ustedes muchachos wirrarikos. *Ambas citas son de Antonin Artaud, El teatro y su doble; por Deux ex machina, entiéndase una solución artificial al trama de una obra; Viernes negro es el cuarto viernes de noviembre cuando la gente enloquece en frenética orgía de compras; Samuel Ramos en El perfil del hombre y la cultura en México hace un análisis sicológico; Octavio Paz en El laberinto de la soledad, realiza una pesquisa filosófica; hay otros. © Saúl Cuevas
*** Imagine el invierno nuclear: días grisáceos de lluvia, nieve e incesante caída de cenizas, noches congeladas.
Imagine el invierno nuclear: días grisáceos de lluvia, nieve e incesante caída de cenizas, noches congeladas. Por el devastado planeta se arrastran rumbo el mar, padre e hijo, apenas sobreviven con un enlatado aquí, un hongo allá; su marcha atestigua cadáveres disecados, ciudades i bosques en cenizas, grupos de caníbales merodeando. Tal es el escenario de la novela, The Road (006), autoría de un gringo favorecido por las musas, Cormac McCarthy (1933, Providence, RI). Dudo lo lleven a la pantalla, arrancaría lágrimas en las salas. Aunque McCarthy es parcial a la prosa barroca, pues manipula el idioma a su antojo. En The Road, cambia de perfil, asusta con palabra mesurada. El escritor no concede entrevistas ni lecturas públicas, sus libros se venden poco, la crítica lo elevó al Partenón. De su fluida pluma también padecí, All the Pretty Horses (1992); Blood Meridian (1985), me propinó gancho al hígado: knockout. Lecturas no aptas para mentes sensibles. Pero conviene acercase, así uno podrá presumir de haber disfrutado su obra antes de que le concedan el Nóbel i antes de que todo colegial lo aprese bajo el brazo. Postdata: Me equivoqué, llevaron el libro a la pantalla, pero nadie fue a verla. © Saúl Cuevas *** Entrada: ensalada veraniega de rúgola con rebanadas de duraznos, ensalzada con vinagreta de limón.
Pipirín Reducido espacio. El cocedor brama calorón sudoroso, entran y salen muchachillas que juegan a las escondidas, a menudo les recomiendo que no toquen la estufa. Las tapatías demandan un mojito, tengo ron nica, abundante mentha i el limonero al pie, pero no traje las herramientas adecuadas para prepararlo como amerita el chupe predilecto de Hemingway, improviso; El cocinero, aunque desvelado no pierde pisada, por el contrario, se eleva: Entrada: ensalada veraniega de rúgola con rebanadas de duraznos, ensalzada con vinagreta de limón. Artillería pesada: Pierna de cordero al forno, sazonada con romeritos, ajo, sal, cáscara de limón, glaseado de miel, tomillo i jugo de naranja; Pollo al huerto, estofado, relleno de manzanas, cebollas y especias. Guarnición: Asado de papitas fingerlinks, cebollas i ajos enteros, condimentado con tomillo, sal, jugo de naranja i otras especias. Oferta golosa: Tarta de pasta de almendras tiernas, adornada con rebanadas de pera; Higos enteros con queso de cabra fresco, estofados, coronados con miel de abeja. Fruta para cerrar la tarde: melón híbrido, honeylope. Servida 3 octubre 2009 en Los Ángeles. Frutas, verduras, hierbas de olor del mercado ambulante de Santa Mónica, el cual urge declararlo tesoro nacional, digno de emularse para una deliciosa, estética, nutritiva alternativa al supermaket, donde se vende comida de plástico i papel, con tanto sabor como el agua. Carnes de Gelson’s. © Saúl Cuevas *** Con los más altos honores, diploma i pergamino i ser nominado para el Nóbel.
Cuando nací me colgaron ésta maldita placa (nombre, apodo) i nunca me abandona: _____ El inevitable paso del tiempo continúa su marcha, así, en un abrir i cerrar de ojos, paso a difícil paso, cuesta arriba, uff, i sin querer queriendo, llegamos al hueso colorado del durazno. En forma por demás honesta, tomando en cuenta los tiempos en que vivimos i, que al tal Goethe le tomó 60 abrilongos para escribir Fausto; a Leonardo Da Vinci veinte para pintar La última cena i; a Van Gogh, mejor lo dejamos en paz, se destrampó (eloqueció); por eso, esto i lotro, así me auto califico i por ésta que me cargue Pifas (el Sr. Demonio) i me chupetodo el chupacabras i me cargué la Pelona (la Muerte) si miento: Asistencia (5) Puntual como la luna (4) una falta discreta (3) visita de doctor (2) peor que fantasma, ni para día de difuntos me aparezco por clase i al final de semestre me enojo si no me dan una “A”. Ganas, participación i sonrisas (5) Con anticipación me preparo a conciencia, leo todas las lecturas, las medito y las vomito cuando el profe me pide mi opinión; cuando las campanas de catedral dan la hora de trabajar estoy como navajita de afeitar, dispuesto a fajarme con Sócrates, Confucio, Octavio Paz i Cantinflas, por si acaso se les ocurriera pararse enfrente, barría el piso con ellos i ni cuenta me daba, me los comía vivos. (4) por los cielos (3) por el piso (2) por la mina, volando bajo, arrastrando la cobija. Trabajo (5) de seda i de aquellitas (4) de algodón, maomeno (3) de poliéster un poco flojón (2) de la patada me la paso en el divino cotorreo. Conducta (5) me porto como en la catedral (4) me acelero de vez en cuando (3) digo maldiciones, me la paso cotorreando, rumiando chicle, flojeando Por lo tanto i de acuerdo con esta fórmula por demás científica, en mi clase merezco, pero qué digo, me he ganado a riñón i nadie me puede arrebatar la siguiente calificación: A. Con los más altos honores, diploma i pergamino i ser nominado para el Nóbel. B. Discreto C. A medios chiles, ni muy muy ni tan tan. D. Pasar de panzazo F. Retachar al kinder i empezar de nuevo; que me pongan en un rincón con orejas de burro i un ladrillo en cada mano. © Saúl Cuevas *** "...alaridos de las vacas estrujadas/ llenan de dolor el valle/ donde el Hudson se emborracha con aceite”.
El carnívoro Cuídese amigo, amiga que los quieren engañar. Hoy tildan al colesterol i a la carne roja a nivel de asesinos. Puro cuento. Adelante con unos taquitos de tripitas, unos tacos de carnitas, unos bisteces así de gruesos, una buena chuleta, unos frijolitos chinos rerrefritos con los asientos del cazo de los chicharrones, un pan con mucha mantequilla hecha con crema no con ilusiones, un vasote de leche bronca, calientita, espumante… ☺Hace un titipuchal de años. El hombre empieza a matar animales para alimentarse, pero desde antes ya nos matábamos unos a otros. ☺c. 10,000 – 6,000 aEC (alrededor de estos años anterior a la era común): Animales domesticados: borregas en Romanía e Irak, cerdos en Irak, Palestina, Turquía i Grecia, reses en Turquía i Macedonia… ☺c. 900 aEC: La odisea del quizá ciego, Homero, menciona chorizos, quizá el primer alimento procesado. Me atrevo a sugerir que la morcilla vino antes. ☺La palabra inglesa, butcher > fr. boucher > persona que vende carne de cabra (chiva). Equivale a nuestro carnicero > El que públicamente vende y pesa la carne para los vecinos. (Autoridades 1727). ☺1811: Se empieza a comerciar carne de caballo en Francia, me cuentan que es sabrosona; desde luego que desde antes ya se consumía. ☺1972: Se empaca la carne para venderla en supermercados. Adiós carniceros; ya no pueden las vecinas ir a comadrear con ustedes; si nos dan gato por liebre ni a quien reclamar; ni quien corte la carne al gusto del cliente, ni quien nos regale unos huesos pal cosido. Maldición.
© Saúl Cuevas
*** Orgulloso me mostró su sublime huerto, toda la falda del cerro que con sus manos primero expulsó las piedras i después cultivó.
CALLE ARRIBA CALLE ABAJO Año noventilluno de agradables recuerdos recordados. Rodaba por la paradisíaca costera sudáfricana a vuelta de rueda, detenía mi andar, me zambullía en el tibio Indico, degustaba peces i Castles* en neptuna abundancia, hasta que un pequeño percance me brindó uno de esos raros placeres inesperados que el destino, cuando menos se espera, nos depara. Casi ardía el auto, me acerqué a una estación de servicio. Cuatro horas para repararlo, sentenció el mecánico. Me escuchó hablando con mis hijos, entonces unos cachorros, ¿Hablan portugués? Preguntó; Español, respondí, pensó. Me extendió una invitación a comer en casa de su hermana, pues su cuñado, un vasco, había completado dos años sin poder hablar español, nadie en todo lo ancho de Mosselbaai manejaba el idioma. Acepté. ¿Y la dirección?; Fácil. Baje por aquí en el segundo semáforo da a la derecha, al primero que vea le pregunta: ¿Dónde vive la mujer que está casado con el blanco?* Bajé, torcí, llegué. Salió un desconfiado. Grité, ¿Acaso aquí vive el hermano español? Corrió i me abrazó, me ofreció: crayfish, samosas,* otros antojitos, vino español, no “la porquería de Sudáfrica”; le advertí que me acompañaba un musulmán, De esos que no comen jamón serrano, comentó con desdén. Orgulloso me mostró su sublime huerto, toda la falda del cerro que con sus manos primero expulsó las piedras i después cultivó. Enervado con la también sublime vista de la bahía, hogar de excelsas ostras. Me comentó que en su tierra, las vancongadas es saludable costumbre familiar después de la labor cotidiana, invertir una hora en el huerto familiar. Antes de despedirme me cargó con todo, no sin antes prometerle volver, partí. *Castles: cerveza de la marca Castle; Corrían los tiempos del apartheid. DRAE: Segregación racial, especialmente la establecida en la República de Sudáfrica por la minoría blanca; El blanco era más prieto que la esposa pero como había nacido en Europa por ley se le consideraba de raza blanca, por ser un matrimonio mestizo estaban condenados a vivir en el barrio de los mestizos; Crayfish: langosta; Samosa: Especie de empanadita. Advertencia: Es intencional la ortografía caprichosa. © Saúl Cuevas
*** El arte del siglo XX, el cine de los grandes directores es una seducción, un banquete, una fascinante charla a la cual uno gustoso se entrega, una i mil veces.
Después de un largo rato volví a nuestra Biblioteca Central, joya de la Finiquera (Phoenix), pueblo grande. Supera los toscos diseños de los museos de arte i de ciencias i, mejor ni hablar de los ostentosos cajones de hierro cristal que vulgarizan el entorno y dan horror al sol, al desierto i a los saguaros. La Central puso en mis manos una pordemáspésima copia de la cinta, Churulata (Nido roto, 1964), Basada en un cuento del Sabio bengalí, Tagoré. Batuta del iluminado, Satyajit Ray, el Poeta del cine indio (de la India); creador de la Trilogía Apu, una de las cumbres del cinematógrafo. La trama es una historia ya añeja, un triangulo amoroso. La esposa ansía más de su vida conyugal; el esposo taciturno, entregado a sus labores periodísticas; su cuñado inquieto poeta. Combustible puro. Imagine tal drama en manos ásperas: candentes encontronazos en el ascensor, desnudas citas en el auto o en hotelitos de paso, celos, gritos, amenazas, correteadera, balazos, puñaladas, venganzas. Pronto me arrepentí. Cinta mermada por las sombras, por los subtítulos que cambian tan rápido que no los terminaba de leer. El diálogo, a veces en un inglés raro a mis oídos. A pesar de la pobreza de la copia, a pesar de todo. Poco a poco me fui entregando. Tomaron mi mano Ray i Tagoré i los actores i me llevaron por esa región imaginada donde la pasión prohibida se manifiesta en miradas, poemas, manos empuñadas; I cuando me pareció que yo mismo llegaba a poseer esa deleitosa fruta me enteré que la admiraba con catalejos. El arte del siglo XX, el cine de los grandes directores es una seducción, un banquete, una fascinante charla a la cual uno gustoso se entrega, una i mil veces. Gracias Ray. Gracias Tagoré. Gracias Biblioteca Central. © Saúl Cuevas Una partera (mi madre no recuerda su nombre) me trajo al mundo en los llanos frijoleiros (Álvaro Obregón, Durango, 1952). Crecí en San Juan de la Tapia, en el merito Zacatuercas eterno. Fui malcriado en Los (Angeles). El vendaval me arrastró hasta la Finiquera (Phoenix); por ahí se chismea que ando de sicario clandestino, imposible, le tengo miedo a las armas desde un año nuevo que por poco me vuelo la tapa. Manolo me rescató del olvido y publicó Barriozlán (1998); Ensueños (2004); promete éste veraniego prensar Desierto mojado. |